T e l e t r a b a j o y N a t u r a l e z a H u m a n a
Hablar de cualquier actividad que realice el ser humano,
sin tomar en cuenta lo humano de este pareciera una construcción incompleta. Una construcción incompleta porque
la premisa imprescindible parafraseando al filósofo Martin Heidegger (2008) es
que todo lo humano es una construcción a través del lenguaje del ser humano. En
este orden de ideas el tema que hoy en día se encuentra en el tapete qué es el
teletrabajo no escapa de esta consideración.
Esta consideración entonces me lleva también a traer a
colación al estratega Sun Tzu (2003),
quien expresa que para ganar una batalla el General, tiene que conocer
al enemigo y así mismo, aclaro, en este caso no cabe la palabra enemigo ni la
palabra batalla, pero si es pertinente
su sustitución por el otro y por la situación de uso intensivo de las
tecnologías cuyo resultado entre otros es el teletrabajo. lo antes indicado lo
uso como introito para bordar la concepción del aprehendizaje, terminó que
interpretó como aquella actitud de hacerse parte de la cosa que nos interesa; En otras palabras del teletrabajo, no verlo
desde afuera sino hacernos parte de él, entonces hacernos parte de él implica
aprehender el teletrabajo, Pero esto
conlleva a considerar que aprehender, pasa primero como proceso cognitivo por
identificar las piezas que lo constituyen y luego hacernos parte de él
“aprehender”, así podemos decir que estas
piezas a identificar son todas las herramientas digitales, las tareas a
realizar y la más importante el individuo,
el ser humano que interactúa con nosotros para la materialización del
objeto del teletrabajo, en este sentido,
si el asunto medular es el empleo de una herramienta tecnológica para la
interacción, con otros seres humanos,
donde está escindida la presencialidad
del otro, pero que nos vemos en la necesidad de llegar a él con igual
efectividad como si estuviéramos a su lado,
ello entonces, obliga a que haya
una comunicación efectiva y clara entre ambas partes en la que se transmite el
mensaje, esta transmisión de mensajes
pasa por una elaboración previa que nace
en nuestro interior y que tiene como objeto llevar un símbolo a otro ser
humano que debe interpretar qué le
estamos queriendo decir, En este orden de ideas entonces el inicio de este
proceso se da en el hecho de la
elaboración interna de dicho mensaje,
pero esto pasa por dos premisas;
1: que estemos claros en qué queremos
decir, 2: que sepamos cómo elaborar el
mensaje para que el otro lo entienda y lo aprehenda, por tal motivo entonces me
voy a referir a estos dos procesos por separado y algunos elementos que en él intervienen,
parafraseo nuevamente a Sun Tzu (op. cit) para iniciar esta idea “ conócete a
ti mismo y a tu interlocutor y lograrás
una comunicación ideal” se cumplirá el
objeto del aprehendizaje del teletrabajo.
No obstante lo anteriormente expuesto plantea una
interrogante ¿Cómo conocerme a mí mismo?
la respuesta la voy a tomar de una
teoría del comportamiento humano
conocida como la ventana de Johari,
esta concepción considera 4 ventanas específicas 1: aquello que sabemos
de nosotros y los demás también saben de nosotros, 2:
aquello que los demás saben de nosotros y nosotros no conocemos, 3: aquello que conocemos de nosotros y lo
demás no conocen nuestro y 4: aquello que ni nosotros, ni los demás saben
de nosotros, hago hincapié en este
último aspecto sugiriendo que debemos hacer
una exhaustiva introspección para poder iniciar ese proceso de
autoconocimiento, pero ese proceso de
introspección tenemos que estar claro qué nos va a llevar por lo que dice Edgar
Morín (1990, 1999) una caverna insondable qué representa nuestro interior. Ello
tenemos que verlo desde lo
biológico, donde entran en juego
dos elementos primordiales, uno,
dependemos de unos códigos genéticos que han venido copiándose desde el inicio
de nuestra existencia o quizás antes,
poseemos un órgano qué es el cerebro donde interactúan millones de neuronas para generar una respuesta a los innumerables
símbolos que recibimos a cada instante,
también nuestro corazón que según recientes estudios científicos tiene
injerencia en la conformación de nuestra conducta y por lo tanto de cómo
respondemos a los diferentes estímulos que recibimos.
Pero, a esto le
agregamos el elemento cósmico que según serios estudios científicos nos
derivamos de una gran explosión denominada Big Bang, por lo que
tenemos un origen común y por lo tanto muchas cosas en común, también interviene otro elemento; continuamente estamos recibiendo mensajes del
exterior que van grabándose en nuestro
cerebro y en nuestro corazón y nos predispone a responder a diferentes
estímulos o mensajes que recibimos, pero que desde una configuración previa que
solo nos permite ver de este mensaje las característica que nuestro sistema
interpretativo está en capacidad identificar,
estas consideraciones entre otras nos llevan a entender que por una
parte somos un ser único, porque cada
quien ha ido viviendo experiencias y conformándose un código de conducta de
manera consciente e inconsciente, pero
también, somos un ser cósmico, biológico según Edgar Morín (op. cit) y tenemos
muchos elementos en común, entender
entonces eso somos uno y somos todos pongo un ejemplo: si yo entro a una
reunión social observaré que todos tienen una conducta similar en cuanto a los
comportamientos que dicha situación exige, pero cuando ingresamos a lo
individual de cada quien tendrá sus
particularidades propias donde hay elementos diferentes y elementos similares,
que les permiten ser parte de dicha reunión
y por lo tanto se da el uno y el
todo.
De
esta manera para comprender el asunto del aprenhedizaje en el teletrabajo, los
invito a realizar este ejercicio de intentar mirarnos desde nuestros adentros, identificar
en qué cosas nos diferenciamos y en qué
cosas somos iguales, cómo aprendemos y cómo aprehendemos, a respetar las diferencias y a aprovechar las coincidencias desde un proceso de interpretación del otro que como ser humano, posee las mismas características antes
señaladas. Ello nos llevará a centrarnos en elementos comunes en los cuales
podremos sumar nuestras fortalezas,
generar el efecto sinérgico para obtener el máximo aprovechamiento de
las tecnologías de la información y de la comunicación que permitirán
aprehender el teletrabajo y realmente hacernos parte de él.
Referencias
Fritzen, Silvino. (1987). La ventana de Joharí. Editorial SAL TERRAE (7ª edición).
Maliaño
Heidegger,
M. (2008). El ser y el Tiempo. (2da edición. 10ta
reimpresión). FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. México D.F.
Morín E.
(1990). Introducción al Pensamiento
Complejo. Editorial Gedisa. Barcelona España
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(1999). Los Siete Saberes Necesarios
para la Educación del Futuro. Editorial SANTILLANA. Bogotá.
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Con la Cabeza Bien Puesta. Editorial
Nueva Visión. Buenos Aires.
Sun Tzu. (2003). El Arte de la Guerra. Biblioteca virtual
universal.
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